sábado, 30 de mayo de 2015

Brujería


Pintura por Alfred Kubin


Invocas mi nombre
y aprisionas mi corazón
fatigado.

La noche oscura,
Ave depredadora,
tú vigía nocturna,
silencia y desvanece
mis gritos desesperados.

Siento rondar el odio
y la muerte tras mi espalda.
Invocas mi nombre
y siento tu dolor,
un veneno que carcome con ardor
a través de mis entrañas.

Crujidos que despiertan
de madrugada. ¡¿Oyes?!
Convulsionan los metales.
El Zinc tiembla a tus pasos,
los clavos se tuercen
a la noche larga.
Abundan los demonios en derredor y
dejan surcos de espanto en su mirada.

Invocas mi nombre
y conjuros vomitan
sufrimiento.
De las paredes brotan
piedras, tierra,
y agua muerta.

¡¿Derribarás la puerta?!
- Sintieron mis músculos desenfrenados -

Cascos que se arrastran con furia
y golpes de Carnero endiablado;
Miro gotear su saliva esperando por mí, afuera,
desea probar mi carne, tarde o temprano.

Invocas mi nombre
y atrapado me dejas
en mi soledad.
Entre fuerzas y hechizos,
correrá mi sangre
entre dioses y diablos.





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